Análisis de HonestReporting: Cómo la equivalencia moral perjudica un informe preciso.

Comunicado del 13 de Abril de 2011
Artículo traducido de HonestReporting, escrito por Alex Margolin

Cuando el juez Richard Goldstone, publicó su famoso artículo de opinión reconsiderando el Informe Goldstone, que – tal vez sin proponérselo – reveló una de las tendencias predominantes de la Comisión Goldstone, que elaboró el informe. La Comisión, al parecer, estaba operando bajo una profunda presunción  de equivalencia moral entre Israel y Hamas.

El mismo sesgo de equivalencia moral se puede ver en la cobertura de los recientes actos de violencia entre Israel y Hamas en Gaza.

Si bien prácticamente todos los medios cubrieron la historia como una acción-reacción, que comenzó por un ataque de Hamas en un autobús escolar israelí y conllevó a ataques de represalia de Israel contra objetivos en Gaza, la cobertura da la impresión engañosa de que Israel y Hamas son moralmente iguales.

Lo que queda fuera de la cobertura es el elemento de intencionalidad. Más específicamente, se pasa por alto la realidad de que la intención de Hamás era matar a los escolares israelíes y la intención de Israel, al disparar en respuesta, fue defender a sus ciudadanos.

La distinción entre las dos partes es más evidente cuando se examinan sus intenciones. El Informe Goldstone original y defectuoso, sin embargo, estaba tan sumido a los prejuicios de sus autores que no se hicieron distinciones.

Incluso Goldstone reconoce ahora que no hubo pruebas que apuntan a la intención de Israel de atacar a civiles palestinos durante la guerra de Gaza. En ausencia de pruebas que apuntan claramente en una u otra dirección, su “conclusión razonable” fue asumir la culpa de Israel:

Que los delitos supuestamente cometidos por Hamas fueron intencionales ni que decirlo – sus cohetes fueron deliberada e indiscriminadamente dirigidos contra blancos civiles.

Los alegatos de la intencionalidad por parte de Israel se basan en las muertes y lesiones a los civiles en situaciones donde nuestra misión de investigación no tenía pruebas como para llegar a ninguna conclusión razonable.

En otras palabras, el Comité decidió que, dado que los civiles palestinos sufrieron, Israel les apuntó a propósito a menos que se demuestre lo contrario – al igual que Hamas deliberadamente apuntó a civiles israelíes.

Sorprendentemente, el comité no pudo reconocer que la intención única de Israel al iniciar la guerra en Gaza fue la de detener los ataques con cohetes de Hamas contra civiles israelíes. Si no hubiera habido disparos de cohetes, no habría habido guerra.

Pero en un mundo de equivalencia moral entre el agresor y la víctima, las intenciones no son pertinentes. Ambas partes dispararon y ambos lados causaron víctimas civiles. Por lo tanto, ambas partes son moralmente iguales.

Este sesgo de equivalencia moral – la incapacidad de distinguir entre la agresión intencional de Hamas contra civiles israelíes, que “ni que decir” y la intención de Israel de proteger a sus ciudadanos contra esta agresión, para lo que no parece haber “ninguna evidencia” – es a menudo reforzado en la cobertura de los medios de comunicación de la región.

A medida que la escalada de violencia del fin de semana, artículo tras artículo se centraba en la represalia de Israel por los eventos – ataque intencional de Hamas contra un autobús escolar israelí con un cohete antitanque avanzado.

Este artículo de Associated Press fue típico de la cobertura de la violencia en Gaza:

Israel  golpeó blancos de Hamas en Gaza con ataques aéreos y proyectiles de tanques el sábado, matando a cuatro milicianos, dijeron funcionarios palestinos, mientras los misiles palestinos golpearon profundo en Israel, en la ronda más intensa de combates desde la guerra de Gaza.

En total, 18 habitantes de Gaza han muerto y más de 65 heridos desde que Israel desencadenó los ataques después de un embestida de Hamas contra un autobús escolar israelí el jueves. Un cohete anti-tanque golpeó el autobús, hiriendo gravemente a un joven de 16 años de edad, y lastimando al conductor.

Podría parecer razonable informar, en primer lugar, sobre las víctimas, especialmente cuando se recuentan los últimos acontecimientos. Pero un relato seco de las acciones sin señalar la intencionalidad detrás de ellos no transmite el espíritu de lo que pasó.

En lugar de presentar los hechos  que Hamas deliberadamente atacó a niños en un autobús escolar e Israel trató de prevenir este tipo de ataques persiguiendo  a los responsables, obtenemos un “ojo por ojo” de violencia  en un vacío moral.

La revista Time incluso se utilizó el término “ojo por ojo” en su “teaser” – el resumen en línea del artículo – por su cobertura de Gaza.

Traducción de la imagen:
En Israel, la sombra de una nueva guerra en Gaza.
Un ataque contra un bus escolar precipitó una escalada aún mayor en el ojo por ojo entre Israel y Hamas.
 

El término sugiere que toda la violencia es esencialmente igual, como si las intenciones de Hamas fueran irrelevantes. En el artículo de AP, es Israel el que “desató” los ataques, como si el ataque contra el autobús no fuera el que realmente disparo todo.

No es de extrañar que la gente vea el problema como un “ciclo de violencia.” Cuando los medios de comunicación no hacen una distinción entre la agresión de Hamas y de defensa de Israel, dejan fuera el elemento esencial de la historia que permite a las personas comprender lo que está pasando .

Pero informes precisos mostrarán las cosas como realmente son – con un lado disparando misiles de precisión contra niños de escuela y lanzando cohetes desde el interior de su propia población civil (ver video más abajo). Entonces la gente puede entender que no hay más equivalencia entre Israel y Hamas. Tal vez incluso Goldstone está comenzando a verlo.

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