JK Rowling explica por qué se rehusa a unirse al boicot cultural contra Israel

Comunicado del 28 de Octubre del 2015 

Artículo traducido por ReporteHonesto de The Guardian 


JK Rowling ha expresado su decisión de no participar en un boicot cultural contra Israel, diciendo que mientras ella “deplora” la mayoría de las acciones del primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, no cree que la decisión por parte de los artistas de abstenerse de relaciones culturales con el país le quitaría a Netanyahu su poder.

La autora de renombre también habló de cómo “el intercambio de arte y literatura a través de fronteras constituye un inmenso poder para el bien en este mundo,” citando la “poderosa poesía de Mahmoud Darwish,” el aclamado y difunto poeta palestino que “marchitó… el verdadero costo humano del conflicto palestino… sobre mi conciencia.”

Rowling fue una de los más de 150 firmantes de una carta publicada en The Guardian, la semana pasada,   junto con nombres como Melvyn Bragg, Hilary Mantel y Simon Schama. La carta fue escrita en respuesta a una misiva de febrero firmada por alrededor de 700 artistas solicitando un boicot cultural contra Israel. La carta firmada por Rowling cita la creencia de sus firmantes expresando que “los boicots culturales hacia Israel son divisivos y discriminatorios, y no promueven la paz,” y que “los compromisos culturales construyen puentes, nutren la libertad y el movimiento positivo para el cambio.”

La carta también anuncia el lanzamiento de Cultura para la Convivencia, una nueva red que tiene la intención de “informar y fomentar el diálogo sobre Israel y los palestinos en la comunidad cultural y creativa.”

Rowling dijo ayer que “un número de lectores” pidieron más información acerca de por qué había firmado la carta. Ella escribió en TwitLonger: “He lamentado la mayor parte de las acciones del Sr. Netanyahu durante su cargo. Sin embargo, no creo que un boicot cultural destituirá a Netanyahu del poder, ni he oído hablar de un boicot cultural poniéndole fin a un conflicto sangriento y prolongado. Si hubiesen efectos del boicot propuesto, sería por parte de israelíes ordinarios, de los cuales muchos no votaron por Netanyahu. Esos israelíes estarán en su derecho de preguntar por qué también no se proponen boicots culturales contra – tomando ejemplos al azar – Corea del Norte y Zimbabue, cuyos líderes no son generalmente considerados parangones por la comunidad internacional.” 

La autora de Harry Potter siguió escribiendo acerca de su creencia de que “el intercambio de arte y la literatura a través de fronteras constituye un inmenso poder para el bien en este mundo.” Continuó: “En su más alta encarnación, como ejemplifica Darwish, el arte civiliza, reta y nos recuerda de nuestra humanidad común. En tiempos en que la estigmatización de religiones y etnias parece estar aumentando, creo firmemente que el diálogo cultural y la colaboración es más importante que nunca y que los boicots culturales son divisivos, discriminatorios y contraproducentes.”

Desafiada esta mañana en Twitter por un palestino, Rowling respondió: “Creyendo en los derechos palestinos, me temo que un boicot cultural se dirige a los más importantes del Gobierno israelí y esas opiniones deben ser tomadas en cuenta.”

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