Los 5 mayores errores mediáticos de la Guerra de Gaza

Comunicado del 21 de Agosto del 2014 

Artículo traducido por ReporteHonesto de HonestReporting, escrito por Alex Margolin.

Reportar durante tiempos de guerra puede ser el desafío más difícil para los medios de comunicación. Pero el conflicto entre Israel y Hamás revela, nuevamente, las severas limitaciones del periodismo tradicional.

Cinco errores mediáticos en particular, llaman la atención. Las mayores amenazas para la precisión y comprensión no nos llegan de artículos individuales tendenciosos sino de masas de artículos que se adhieren a las viciadas normas de periodismo hoy.

1. Las Cifras de Víctimas como Barómetro Moral 

Benjamín Disraeli dijo que hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas. Las cifras de víctimas citadas en prácticamente todos los informes sobre la guerra de Gaza cumplieron con las tres. Los números no son confiables, el verdadero porcentaje de civiles es desconocidos y su significado aparece oscurecido por la falta de contexto. 

Reporteros a menudo se basan en las cifras proporcionadas por el Ministerio de Salud de Gaza gobernada por Hamas a pesar de que Hamas tiene un interés estratégico en inflar los números. 

Reuven Ehrilch del Centro Meir Amit de Información e Inteligencia dijo a The Media Line que su organización revisó 152 nombres suministrados por  el “Ministerio de Salud del gobierno de Gaza”: 

La lista se hizo a toda prisa y se hicieron cambios posteriores. Hubo una serie de nombres falsos listados; los detalles de los muertos son sólo parciales, haciendo la identificación sospechosa. Hay nombres que se utilizan más de una vez y algunos podrían haber sido asesinados por su propio fuego en lugar de por el ejército israelí. La lista no distingue entre civiles y agentes terroristas. Todos los muertos se enumeran como “shahids” [mártires]. 

Para dar sentido a los números, los medios de comunicación a menudo incluyen el porcentaje de los que murieron considerándolos como civiles. El número ascendió hasta el 80%, de acuerdo con informes de los medios. 

Pero como el New York Times señaló cuando realizó una mirada más profunda a las cifras, que un sospechosamente elevado número de personas muertas eran varones entre las edades de 20 y 29 años, la edad primaria de los terroristas de Hamás que participan en los combates. 

“Al mismo tiempo, las mujeres y los niños menores de 15 años, los menos propensos a ser blancos legítimos, fueron los menos representativos, lo que representa el 71 por ciento de la población y el 33 por ciento de las muertes en edades conocidas”, señaló el informe. 

Otro elemento de distorsión fue la presentación de los números palestinos junto a los números de israelíes, que eran mucho más bajos, como si habría una relación entre las cifras, como un tanteador en un evento deportivo. 

Estas cifras, sin embargo, tenían connotaciones morales, dando a entender, ya sea que Israel fue el agresor, ya que mató a muchos más palestinos, o que la amenaza contra Israel no era tan grave, ya que tan pocos israelíes murieron. 

Pero eso no cuenta la historia real. No revela los esfuerzos que Israel ha hecho para proteger a su población civil y no toma en cuenta las formas en que Hamás pone en peligro a los civiles convirtiendo barrios residenciales en zonas de batalla. 

Como Bret Stephens escribió en el Wall Street Journal: 

La utilidad real del conteo de muertos es que ofrece a los periodistas y comentaristas que lo citan la posibilidad de atribuir la culpa implícita a Israel mientras evade preguntas sobre la responsabilidad última de la matanza. 

Presentado como números en bruto, las cifras de muertos oscurecen más de lo que revelan.

2. El síndrome de “Periodistas Maltratados”

Cubrir Gaza plantea desafíos para cualquier reportero, no menos importante que el de la siempre presente presión de Hamás a adherirse a la narrativa palestina. Incluso los periodistas que nunca sufrieron amenazas directas sabían que estaban operando en territorio que no ofrecía protección a la libertad de expresión. 

Y si su subsistencia depende de su capacidad para acceder a Gaza en el futuro, ellos sabían que reportar hechos que Hamás definiría como objetables los haría correr riegos de deportación, o listas negras, por lo menos.

La situación era lo suficientemente grave como que la Asociación de Prensa Extranjera (FPA)  emitiera una mordaz condena de la conducta de Hamás hacia los periodistas, citando una serie de ejemplos que habían surgido durante las semanas de combates. 

Incluso Hamas admitió que intimida a los periodistas: 

Algunos de los periodistas que entraron en la Franja de Gaza estaban bajo vigilancia de seguridad. Incluso en estas circunstancias difíciles, nos las arreglamos para llegar a ellos y decirles que lo que estaban haciendo era cualquier cosa menos periodismo profesional y que era inmoral. 

Sin embargo, sorprendentemente, la respuesta de algunos de los periodistas más influyentes que cubren Gaza era que todo el asunto fue demasiado explotado. El Jefe de la Oficina de Jerusalén del New York Times, Jodi Rudoren incluso llamó a la declaración de la FPA en un tweet como “sin sentido”. 

¿Por qué restar importancia a algo que tuvo un efecto evidente en las historias que surgieron del conflicto? 

Tal vez si los periodistas fueran completamente transparentes acerca de los retos que enfrentaron, apuntarían al hecho de que no deberían haber estado informando desde Gaza en primer lugar. 

Como el periodista Michael Totten escribió tras la publicación de la declaración de la FPA: 

La guerra de Gaza fue una gran historia, por supuesto, y tenía que ser cubierta, pero podría fácilmente haber sido cubierta desde el lado israelí de la línea. Cubrir ambos lados de la historia es, por supuesto, preferible siempre que sea posible, pero proporcionar cobertura equilibrada de Israel junto con la censurada desde Gaza es una forma de mala práctica periodística. Basta.

3. Fallar al No Divulgar Información Relevante

Mientras que muchos periodistas insistieron en que su trabajo fue hecho sin trabas por parte de Hamás,  no podían explicar de manera creíble por qué había lagunas importantes en su cobertura. De manera prominente faltan, por supuesto, imágenes de combatientes de Hamás en acción. 

Cuando la cuestión se planteó con el New York Times, la respuesta fue aún más mortificante que el error – el periódico simplemente no tiene fotos para publicar. El fotógrafo estrella del diario Tyler Hicks fue aún más lejos: 

Si tuviéramos acceso a ellos [los combatientes de Hamás], los fotografiaríamos. Nunca he visto  un solo dispositivo para el lanzamiento de los cohetes contra Israel. Es como si no existieran

Hicks explicó que los terroristas de Hamas estaban luchando desde los márgenes, y si se aventuraban en las zonas públicas se convertirían inmediatamente en objetivos de ataques israelíes. 

Lo suficientemente justo. Los combatientes de Hamas eran difíciles de encontrar. Pero no había escasez de fotos de palestinos que reaccionan a los ataques aéreos israelíes o que asistían a funerales. Tal vez si los fotógrafos se habían aventurado a salir de sus propios márgenes  habrían visto algo.

Y tal vez los que lo hicieron fueron detenidos por Hamás. 

Los medios de comunicación, sin embargo, tratan el tema tal y como dijo Hicks – como si no existieran lanzacohetes y el pueblo disparándolos. Al ver galerías fotos, una tras otra, es difícil decir que habían dos lados combatiendo y no sólo uno. Los medios tienen la obligación de hacerle saber a los lectores qué está faltando.

Y si no podían mostrarlo con imágenes, podrían haber hecho más para explicar que Hamás disparó rutinaria desde las áreas pobladas. 

Por supuesto, mientras la lucha comenzó a apagarse, fotos y videos de los sitios de lanzamiento de cohetes comenzaron a surgir, planteando  interrogantes sobre si las fotos realmente eran imposibles de obtener, o si las amenazas de Hamás fueron las responsables de su ausencia. 

 

4. Énfasis excesivo en Fotos espeluznantes de la guerra 

Mientras que prácticamente no hay fotos de los combatientes de Hamás durante los días de intensos combates en Gaza, no había escasez de imágenes de niños o bebés heridos en ataques aéreos israelíes. 

Esas fotos fueron particularmente frecuentes en todo el Reino Unido y otras ciudades europeas y ayudaron a inflamar las calles de Europa y más allá, donde el sentimiento antisemita corrió a un punto álgido

También tergiversaron gravemente los combates que tienen lugar en la Franja de Gaza. En conjunto con la ausencia de fotos de combatientes de Hamás el mensaje es claro: Israel es un agresor que apunta contra los niños. 

5. Fallar al no declarar los verdaderos objetivos de Hamás.

A lo largo de las semanas de combates y especialmente durante los períodos de negociaciones para altos al fuego, los medios de comunicación afirmaron que la motivación principal de Hamás era la de aliviar el bloqueo en torno a Gaza o para abrir un puerto o aeropuerto. 

Pero ¿realmente explica por qué Hamás pasó los últimos años construyendo un complejo de túneles y bunkers que llegó a través de la frontera y dentro de Israel? 

¿Explica por qué el grupo terrorista optó por pasar de contrabando o fabricar miles, si no decenas de miles, de cohetes capaces de alcanzar el corazón de Israel? ¿O por qué sigue disparándolos contra civiles israelíes? 

¿Es realmente buscar la paz con Israel o una relajación de las medidas de seguridad de Israel sólo para mejorar la suerte de la población de Gaza? 

Sería más honesto señalar que Hamás está trabajando para lograr la aniquilación de Israel. Incluso tiene una carta fundacional que lo dice tan claramente. 

Como S.E. Cupp  escribió en el New York Daily News: 

Rara vez es mencionado en un informe de prensa que el principal objetivo de Hamás, su meta máxima, lo que realmente quiere y lo que su brazo militar está diseñado y decidido a conseguir, es la destrucción total de Israel y la aniquilación de los Judíos. 

Es un componente crucial que queda fuera regularmente en los informes de noticias. Sin embargo, cualquier historia que no menciona esto entre las principales demandas de Hamás no es una intelectualmente honesta o completa. 

Pocos en los medios de comunicación parecen comprender esto, el efecto de los cuales ha sido la creación de una vaporosa y nebulosa equivalencia moral entre Israel y Hamás, que no está realmente allí. 

Permitir que Hamas mantenga su estatuto pero ignorarlo y dejar que el grupo terrorista se presente como una fuerza moderada buscando lo mejor para el pueblo de Gaza distorsiona la realidad. 

Los medios tienen la obligación de presentar el conflicto tal como es – la agresión de un grupo terrorista que trabaja para la destrucción de Israel y los esfuerzos de Israel para defender a sus ciudadanos. Un marco que pone a Israel y a Hamás en un plano de igualdad moral es otro caso de mala práctica periodística.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *